La cirugía endocrina se encarga del tratamiento de las enfermedades que afectan a los órganos encargados de producir las hormonas, principalmente la glándula tiroides, las glándulas paratoides y la glándula suprarrenal.
Glándula tiroides: esta glándula está dividida en dos lóbulos conectados por un istmo, quedando situados en la parte anterior del cuello, delante de la tráquea.
Glándulas paratiroideas: están ubicadas al lado de la glándula tiroidea, en disposición posterior y justo al lado de cada uno de polos superior e inferior de cada lado. Estas glándulas segregan hormonas paratoideas que se encargan de regular el metabolismo de calcio en la sangre.
Glándula suprarrenal: están ubicadas en la parte superior de los riñones y son las encargadas de producir adrenalina, corticoides, la aldosterona y parte de las hormonas sexuales, tanto masculinas como femeninas.
Hay diferentes tipos de cirugía endocrina, dependiendo del órgano que se vea afectado y del tipo de patología.
En el caso de las glándulas tiroideas, puede ocurrir que las glándulas aumenten de tamaño, es un problema muy frecuente llamado bocio. No en todos los casos hay que operarlo, pero puede pasar que las glándulas tiroideas comiencen a comprimir las estructuras vecinas y se vean dificultades para tragar, se produzcan cambios en la voz etc. Las glándulas tiroideas también pueden sufrir de otras patologías como el hipertiroidismo (exceso de hormona tiroidea), el hipotiroidismo (disminución o cese definitivo de la hormona tiroidea), o cáncer de tiroides.
En cuanto a las glándulas paratoideas, puede ser que se produzcan diversas patologías relacionadas con el hiperparatiroidismo, entre ellas el hiperparatoidismo primario, definido como el exceso de producción de PTH generando una movilización del calcio desde los huesos a la sangre.
Un nivel alto de segregación por parte de las glándulas suprarrenales puede producir diferentes tipos de patología, dependiendo de la hormona segregada en exceso. Hablamos del síndrome de Cushing (exceso de glucocorticoides), Síndrome de Conn (con niveles altos de aldosterona), y el síndrome de virilización (exceso de esteroides sexuales), entre otros.